Las historias que vendrán

En la siguiente nota, Cecilia Romero escribe sobre el II Taller Internacional de Guión que se realizó del 18 al 23 de junio de este año.

Las historias que vendrán

Las historias tienen una particular cualidad, surgen de algún lugar de nosotros mismos porque nos habitan en la esquina de la memoria mucho antes que las escribamos. Atestiguamos que en la actualidad las historias tienen una avidez de ser contadas lindando el territorio del cine. Existe sin duda, una creciente pasión de jóvenes guionistas por contar fragmentos de sus propias subjetividades y dejar estos testimonios en la memoria histórica y visual.

Respondiendo a la llamada de esta pasión, el Bolivia Lab organiza el II Taller Internacional de Guión en asociación con el Centro Simón I. Patiño, la Escuela Virtual de Cine Ludocinema y La Fábrica, Escuela Internacional de Cine, además de A cielo Abierto. Este taller, que tiene la virtud de ser único en el hemisferio, tuvo como sede la ciudad de Cochabamba y contó con la presencia de guionistas internacionales invitados a asesorar los trabajos ganadores por el laboratorio, fueron 15 guiones seleccionados provenientes de las latitudes de las tres Américas, siendo tres de ellos bolivianos. En esta segunda versión los asesores fueron Sanel Paz (Cuba), Julio Rojas (Chile), José Ángel Esteban (España), Francisco López Sacha (Cuba) y Fernando León (México).

La modalidad del taller fue amplia y diversa, desde las ponencias de los expositores internacionales a los conversatorios con el público. También se llevó a cabo de forma paralela un laboratorio de guiones en La Fábrica donde Martín Salas, director de la misma, y Juan Cristóbal Río,s guionista y director de Ludocinema, asesoraron los guiones de los oyentes. Por las noches hubo muestras de cine, donde cineastas y público en general pudieron conocerse y compartir en estos espacios de exhibición.

Afirma el director David Lynch que la creación es una extensión de uno mismo y cuando creas te encuentras aislado, es todo un riesgo. Tal premisa parece no ser tan real, ya que en este tipo de este encuentro la mística que aglutinó a los participantes sin duda alguna fue el trabajo colectivo en la construcción de las historias, un espíritu comunitario que permitió recrear esos espacios vitales en lo que se mueven las comunidades, compartiendo imaginarios, voces, formas de decir y maneras de mirar.

Francisco López Sacha a lo largo de estos encuentros destacó que los guiones ganadores gozan de una amplia diversidad temática, donde se evidencia un retorno a la intimidad de la voz de quien narra, en la sangre de las historias se siente un latente compromiso político ya sea de forma latente o explícita, “la política va por dentro” afirmó.

Por su parte, José Ángel Esteban, al referirse a la necesidad que tiene el cine Latinoamericano de encontrar mayores cuotas de pantalla, afirmó que las temáticas no deben temer a la visión particular, pero el cine del continente debe ser exhibido masivamente para lograr esta universalidad deseada, los guiones y las películas deben irrumpir de forma tal que los espectadores estén ahí seguros y ávidos.

Sobre la forma en que se están escribiendo las historias, Julio Rojas afirmó que sin duda los narradores contemporáneos no han dejado inerte el proceso de exploración creativa, donde el pasado siempre está presente, siendo la oralidad, el relato hablado, la forma en que se mantiene la viveza narrativa de los pueblos.

Sanel Paz, analizó la construcción del personaje, la forma en que se lo encara, cómo la adjetivización puede mover la riqueza de las criaturas que son creadas. También abordó el tema de las diversas formas que puede tomar el guión, siendo la precisión una condición de coherencia más que una virtud del narrador.

Finalmente, Fernando León brindó importantes insumos a la hora de mantener la fuerza narrativa del guión, brindó de igual manera, consejos para mantener viva la tensión del relato y sostener si caídas la viveza figurativa de lo que se va narrando.

Sin duda alguna, este encuentro propició que nuevamente el cine que se hace en estas latitudes, pase a primer plano, siendo motivo de análisis las diversas vetas donde se mueve el escritor, los caminos que transcurrirá en el proceso creativo y los retos que tiene el cine de esta orilla. Este taller consolidó la condición del encuentro, la maravilla de reconocerse en las historias que están naciendo y que precisan ser contadas. Celebramos que por segunda ocasión el Bolivia Lab y todo el equipo humano que la conforma, haya asumido el reto de afianzar y promover el trabajo de los futuros cineastas y también cabe resaltar el decidido auspicio de diversas instituciones que sin duda alguna están apostando a eventos vitales para la cultura.

Estas iniciativas permiten abrir el espacio de todos los proyectos que se cocinan en el hemisferio, en palabras de Juan Pablo Ritcher, guionista boliviano, uno de los ganadores de la convocatoria, “socializar guiones alimenta las historias, este es un proceso interesante, donde la capacidad de diálogo hace que las historia gane. Esta iniciativa es única en América porque permite que, en un diálogo horizontal, también hayan especialistas dispuestos a escucharte”, concluyó.

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