Dos cuentos

Para el tercer número de la revista Punto Aparte, dedicado a los abuelos, G Munckel Alfaro nos “regala” estos dos cuentos sobre su tía:

De la nostalgia y otras alimañas

 La nostalgia es una cosa rara, por lo menos cuando se apodera de mi tía. La pobre señora hizo de todo: Puso la cocina de cabeza, la llenó de trampas y veneno, llegó incluso a alquilar un gato (no lo compró porque no le gustan, lo cual es raro en una tía). Por supuesto, todo esto funcionó. Su estratagema fue un éxito rotundo. Pero, días atrás, la sorprendí echada de panza en el piso de la cocina, haciendo dibujitos en la pared. Dibujaba ratones, la pobre, que extrañaba tener una razón para gritar a la hora del té.

 Cuento con bufanda

 Como a la mayoría de las señoras de su edad, a mi tía le encanta tejer. Quizás lo único inusual de este pasatiempo sea su afición por las bufandas y los destinatarios para los que teje. Sus sobrinos jamás recibimos una; a diferencia de su cafetera, la jaula de su loro e incluso su loro. Sé que tejió una para el gato que alquiló en alguna ocasión y sé también que, cuando sale a tejer al aire libre, teje bufandas para las palomas de la plazuela (que, al parecer, no son lo que se dice agradecidas o, sencillamente, no gustan de abrigarse el cuello con lana). En fin, mi tía lucha contra el frío a punta de lana y, por lo que pude observar, sé que tiene un plan entre manos y que lo teje en grande. Según parece, pretende salvarnos a todos de las corrientes heladas tejiendo una enorme bufanda para abrigar al viento.

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