La tetita de Wendy | POP

Queridos amigos, publicamos un artículo de Mijail Miranda Zapata, parte del número 5 de la Revista Punto Aparte: POP. ¡Buena lectura!

Little Bit Magazine | Tigresa, Wendy y Delfín, ¡Reyes del Youfest!

ph. Little Bit Magazine

La tetita de Wendy

Google.com. Fakes Wendy Sulca. Enter. Aparece ella. Con el cuerpo de Selena Spice, pero ella al fin. Ella, su rostro indio: cobre y tierra, nariz grande, acodada, diminutos ojos rasgados, labios gruesos, oscuros, sonrisa amplia de dientes perlados. Ella, india, en el cuerpo de tetas engomadas, pezones relucientes y pubis lampiño de una colombiana de ensueño. Fake. India como Rosemary, su madre. Cuánto te pareces a la Rose, Wendy.

Era el invierno del 89, Ayacucho. Había llegado hace 6 meses. Apenas supe que Clara estaba embarazada armé maletas, robé los ahorros de mi abuelo y huí. Carlos, gran amigo antropólogo, al pasar por Bolivia, en un viaje que lo llevaba por toda Sudamérica, me tenía prometido hospedaje en la provincia peruana. Claro, siempre que él estuviera en su país. Era invierno, el tiempo transcurría lento, como queriendo hacerse sentir. A veces pensaba en Clara, y cuando lo hacía prefería emborracharme. Los días caían pesados, insoporta-blemente inútiles. Cobarde, me decía en silencio, mientras andaba por las calles en busca de algo. No fue fácil hallar trabajo. Es más, nunca pude hacerlo. Primero, por la ridícula carrera que había elegido: Sociología. Segundo, por el inexistente hábito de laburo. A veces pensaba en regresar, buscar a Clara, pedirle perdón, pedirle ayuda al abuelo, disculparme por el hurto y encajarle el bisnieto. Así de simple, pensaba. Casi siempre, al pensar en Clara, Bolivia y mi bolsillo, sacaba la caja metálica del abuelo, contaba unos pocos billetes y corría a las cantinas, dignas de Braulio Hito, más cercanas a la casa de Carlos. El antropólogo se hartó de tenerme como conejillo de indias. El pituco boliviano de ojos azules, descastado, exiliado y esmirriado había perdido su encanto como objeto de estudio. Me echó luego de 3 años de insoportable convivencia. Por suerte, a esas alturas Rosemary ya tenía la guardia baja y estaba dispuesta a entregar refugio incondicional al cielo de mis ojos que, noche tras noche, sucumbía ante la portentosa tierra de sus tetas.

Tiene que ser mi hija, pensé. Youtube.com. Tetita Wendy Sulca. Enter. “De día y de noche, quisiera tomar mi tetita…”. Rosemary hurgó en mis adentros, como toda buena matrona, en busca de alguna utilidad para mi existencia. Sin pensarlo, terminé haciéndole covers a Néctar. Aquellos fueron mis mejores años. En poco tiempo había ganado gran popularidad y ya me codeaba con los grandes. Los coterráneos Maroyus no dudaban en pedirme consejos, supieron aprovechar mi buen oído musical. Hoy, son lo que son. Rosemary también me tenía fe. “Cada vez que la veo a mi mamita, me está provocando con su tetita…”. Más aún después de cantarle aquellos versos. Tu tetita Rosemary, firme, consistente, voluminosa, de puntas caídas y pezones oscuros. “Rico, rico, rico, que rico es mi tetita…”. Gritabas, ebria, presumida y ya no se sabía si la voz te salía de la garganta o de los pechos. Así, cantando “La Tetita”, nuestra época dorada se deformaba inevitablemente. Tu cuerpo, mi cuerpo, nuestros cuerpos macerados en alcohol. Lo conociste al Gerardo, te preñó (¿o fui yo?), te libró de nuestra decadencia, te llevó a la capital y chao Rosemary. Tiene que ser mi hija. El cholo Gerardo nació para el anonimato, como todos ellos. Es mi hija.

Wendy creció, Rose. No es la niña que conocí cantando “Cerveza, cerveza”. ¿Viste las fotos con el vestido púrpura, con las medias de encaje y el rouge en los labios? No es la misma. Cada vez se parece más a ti. A veces siento que la deseo, sólo a veces. En seguida recuerdo que es mi hija. Te lo confieso sin culpa, Rose, porque aún no me acostumbro a la idea de que sea carne de mi carne. Se parece demasiado a ti. Ya tiene 16 y quisiera conocerla, que me conozca. Piénsalo y alguna vez responde, por favor. No podré escribirte tan seguido, como sabes estuve trabajando en un café internet y me pillaron viendo fotos de Wendy. No les gustó la idea. Pd. No dejes que Wendy siga tomándose fotos sensuales. Pronto le brotarán los senos, igual a los tuyos, supongo, evita que use escotes pronunciados. Send. Enter. Youtube.com. Wendy Sulca Like a Virgin. Enter. http://www.xxxchibolitas.pe. Buscar: Wendy Sulca Fake Desnuda. Enter. “Una virgen dentro mío…”

Notas del Autor: Todos los hechos narrados se inspiraron en la figura de Wendy Sulca y sus videos. De ninguna forma pertenecen a la realidad.

“Tetita” es la canción que llevó a Wendy Sulca a la fama, fue compuesta por su madre. En Youtube, tiene casi 10 millones de visitas.

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2 pensamientos en “La tetita de Wendy | POP

  1. A ver si no me censuran esta vez.
    Una mala imitación de Claudio Ferrufino (el Corín Tellado de los viejos chotos) con el taste de jour para los pseudointelectuales snob, que es la cumbia.
    Lo de la “aclaración”/disculpa del autor al final es el acabóse. Tendria los kinotos para bancarse lo escrito por lo menos, al estilo de su mentor el Fierro.

    • Estimado Peritón Itis:
      Te respondo aquí porque tu email parece ser inexistente, según hotmail. Te agradezco mucho que leas nuestra revista. Recibir críticas suele ser una señal de que, de una u otra manera, se nos lee. Esa es, para mí, una gran noticia.
      Yo fui quien canceló tu anterior comentario. Me explico: creo que la crítica literaria es necesaria y urgente. Sin ella, la literatura boliviana seguirá en un estado calamitoso, tal como ahora. Pero me parece que sería mucho más incisiva si la hicieras con un argumento más convincente que tildar a un autor como “Corín Tellado” (puede parecerte que Claudio sea cursi, pero tienes mejores modos de decir tu opinión). Y más si lo haces bajo un seudónimo. Creo que puedes hacer tu crítica fundamentando mejor tu punto de vista, y firmando además tu comentario.
      Te agradezco mucho que nos sigas. Y si te interesa, también nos encantaría poder recibir colaboraciones tuyas. Creemos que la diversidad de voces permite construir un mapa distinto, y dejar que el lector escoja cuáles historias y artículos le interesan más. Por supuesto, no compartimos necesariamente el punto de vista de cada uno de los colaboradores. Es más, te agradecería que comentes también a los otros autores. Sabemos que muchas de las notas que publicamos tienen, todavía, muchas fallas y debilidades. Contar con un lector incisivo nos haría bien.
      Un saludo cordial.
      Cecilia De Marchi Moyano

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