Te haré una propuesta | Venganza

Queridos amigos: a partir de hoy comenzamos a cargar en el blog los artículos, cuentos y otros que forman parte del sexto número de la revista, dedicado a la venganza. Hoy les proponemos la nota editorial.

Te haré una propuesta que no podrás rechazar

Vengarse. Vengarse. Uf, cómo no deslizarse dentro de este viscoso placer… En este número, antes que nada, queremos agradecer a todos los que nos permiten sublimar nuestros deseos de venganza en la gran pantalla. En particular, gracias a Quentin Tarantino, Alan Moore y David Lloyd por encontrar las palabras que nos hacen falta antes de consumar cualquier acto de violencia.

Y así cubro mi villanía con algunos trozos sueltos tomados de los libros sagrados y parezco un santo, cuando represento a un demonio. La venganza nunca es un camino recto. Es como un bosque, y es fácil perderse. Nuestra integridad no es gran cosa, pero es lo único que tenemos. Es la última pulgada nuestra. Dentro de esa pulgada, somos libres. Para aquellos que son guerreros, cuando se enfrentan en combate, el aniquilamiento del enemigo debe ser la única preocupación. Suprimir toda emoción y compasión humana. Matar a quienquiera que se ponga en el camino, aún si es el mismo Dios, o Buda. Esta verdad está en el corazón del arte de combatir. Mi padre era escritor. Te hubiera caído bien. Decía que un artista usaba mentiras para decir la verdad y un político, para taparla. Acabo de fabricar lo que hace 28 años juré no volver a crear. He creado una herramienta de muerte y lo hice con éxito. Lo hice porque filosóficamente estoy de acuerdo con tu objetivo. Puedo decir sin presunción que esta es mi mejor espada. Si en tu viaje los Dioses se interponen en tu camino, este acero los atravesará. Al principio, yo también creí que era odio. El odio creó mi mundo, me aprisionó, me enseñó a comer, a respirar. Creía que me iba a morir con tanto odio en mis venas. Pero entonces pasó algo. Me pasó a mí, igual que a ti. Tu padre dijo que los artistas usan las mentiras para decir la verdad. Sí, yo creé una mentira. Pero tú la creíste y encontraste una verdad acerca de ti. Lo que era verdad en la celda lo es ahora. Que perdone Dios, mi trabajo es concretarles una cita. Cuando la fortuna te sonríe al llevar a cabo algo tan violento y feo como la venganza, es una prueba irrefutable no sólo de que Dios existe, sino de que estás cumpliendo su voluntad.

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