Sostenía Tabucchi

A continuación encuentras un artículo de Veronica Adriani, un homenaje privado por el primer aniversario de la muerte de Antonio Tabucchi. El artículo original lo encuentras aquí. Traducción de Cecilia De Marchi Moyano.

Sostenía Tabucchi que, además del latín, la única lengua adecuada para escribir un réquiem es el portugués. Porque el portugués, para él, era un lugar de afectos y reflexión. Tal vez por esto ha muerto el 25 de marzo de un año atrás, en Lisboa, después de haber llevado un pedacito a Italia. Y solamente a él le debo si un día, para conocer su Lisboa, he decidido descubrir quiénes eran Pessoa y Saramago.

Sostenía Tabucchi que los sueños no se deben contar, porque es algo como dar el alma. Pero hizo soñar a Dédalo, y lo hizo vagabundear por toda la noche en un laberinto. Hizo soñar también a Majakovskij, atado a sus jabones también durante el sueño, o Toulouse-Lautrec, haciéndolo bailar con sus grandes piernas recién estrenadas.

Sostenía Tabucchi que un escritor no podía hacer otra cosa que comprometerse, y que para hacerlo debía ponerse en los zapatos de las personas que describía. Sostenía Tabucchi: “Mi «compromiso» consiste en explorar las diferencias con respecto a mí mismo, en indagar la realidad con los ojos de los demás”.

Por esto, sostenía Tabucchi, no se puede permanecer en silencio cuando tu país se va a la ruina. Se debe gritar con voz alta todo lo que no está bien. Se debe escribir una carta abierta al presidente Ciampi para recordar qué tan importante es, en una nación libre, alejarse de los ideales de las dictaduras o para decirle que, en el fondo, se critica Italia porque se la ama, a pesar de sus contradicciones. Y que, más bien, se debería hacer mucho para cambiarla.

Sostenía Tabucchi que había una persona en Italia que concentraba un enorme poder en sus manos. Lo ha escrito, lo ha dicho, lo ha gritado muy fuerte. Y antes de morir, fue a escribirlo, a decirlo, a gritarlo fuertemente desde las columnas de un periódico español.

Sostenía Tabucchi, o tal vez lo sostenía Tristano, que la verdadera vida, aquella que se lleva dentro, uno debe llevársela a la tumba. Pero sostenía también que escribir, poner las acciones en el papel, sirve para hacer más real la vida. Sostenía Tabucchi, en uno de sus libros más hermosos:

“…Y en cambio el mundo está hecho de actos, de acciones… cosas concretas, pero que después pasan, porque la acción, escritor, se verifica, sucede… y sucede solo en aquel preciso momento, y luego se desvanece, no existe más, fue. Y para permanecer se necesitan las palabras, que continúan a darle existencia, son su testimonio. No es verdad que verba volant. Verba manent. De todo lo que somos, de todo lo que fuimos, quedan las palabras que dijimos, las palabras que ahora escribes, escritor”.

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