Caso 6: Cuidado con el muñequito | Venganza

Aquí está el relato que nos presentó Iván Gutiérrez en el sexto número de la revista, dedicado a la venganza. Un nuevo caso y mucha sangre. ¡Buen provecho!

Caso 6
Cuidado con el muñequito

Inglaterra, febrero de 1920

Desde el público se podía ver al misterioso artista gigante, siempre andaba de traje negro, el rostro pintado de blanco y un sombrero que le provocaba una sombra que escondía los ojos. Una luz intensa apuntaba su boca bien delineada con pintura roja. En las faldas del artista gigante, un muñeco vestido con un traje marinero que simulaba ser un niño regordete y de madera. Sus ojos estaban pintados por círculos negros que capturaban la atención. Nadie en el público podía dejar de verlos.
Los labios rojos del gigante jamás daban ni el más mínimo movimiento. La maestría del ventrílocuo era indudable. Al apagarse las luces, el gigante y el muñeco desaparecían en cuestión de segundos. Era imposible registrar la entrada o la salida del ventrílocuo, un hombre de unos 35 años aproximadamente que era presentado por el muñeco como el Sr. McCarthy, un estadounidense recién llegado a Inglaterra con la única compañía de Edgar, el niño regordete de madera.
Las giras del ventrílocuo constaban de un paseo de varios municipios de Londres y solamente era visto en el mes de febrero. Durante ese mes solían desaparecer aproximadamente entre 10 a 15 hombres, niños y mujeres. El resto de los meses se encontraban restos humanos en paquetes arrojados en los puertos o faros de distintas ciudades. El mayor hallazgo fueron 30 lenguas humanas en una botella de vino depositada en la puerta de una estación de policías. Durante cinco años las desapariciones causaron terror en la gente.
Las misteriosas apariciones del Sr. McCarthy en sus presentaciones levantaron sospechas a un grupo de curiosos que decidieron una noche esconderse en la carpa del ventrílocuo. Después de haber terminado la función, esperando descubrir el secreto del artista, quedaron atónitos al observar cómo el muñeco cobraba vida y cortaba pedazos de piel del ventrílocuo y se los llevaba a la boca. Uno de los curiosos sale del escondite aterrorizado y dispara varios tiros contra el Sr. McCarthy. Pero ante la mirada de todos, este se levanta y apuñala al pistolero terminando en el suelo y sobre el cuerpo del chico, mientras el muñeco se encarga de torturar y deshacerse del resto de los curiosos.
Un periodista que logró escapar malherido del gigante y del muñeco, contó a la policía sobre el hecho y repitió varias veces que el muñeco estaba poseído y que el Sr. McCarthy podía manipularlo desde el suelo. Porque el único movimiento que había hecho fue solo apuñalar al primer chico, del resto se encargó Edgar.
Cinco años después de la última vez que se vio al ventrílocuo, la Scotland Yard logró dar con una casa llena de cadáveres vestidos con el traje y el maquillaje del Sr. McCarthy, todos los cuerpos habían sufrido torturas, pedazos de sus cuerpos habían sido fileteados y a todos se les había extraído la lengua. Al parecer se había dado con el asesino responsable de los anteriores casos.
Al poco tiempo un agente informó que el caso estaba cerrado y que se condenaría al hombrecillo de madera, responsable de todas las muertes. El enano McCarthy era el autor de secuestros, torturas, asesinatos y canibalismo. Disfrazaba los cuerpos como el ventrílocuo gigante y él se disfrazaba de un muñeco.

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