De regreso a la memoria | Venganza

A continuación te presentamos un artículo de Cecilia De Marchi Moyano, parte del número dedicado a la venganza. Esperamos sus comentarios.

De regreso a la memoria

El hombre que me agredió era un conocido mío, como en casi todos los casos. Un conocido de mis amigos. Alguien que veía siempre, con quien conversaba a veces, y que parecía ser una más del montón de personas que siempre nos acompañan en la vida.
No era la primera vez. Antes, de niña, un amigo de la familia ya me había atacado. Pero en esta ocasión decidí (sí, fue consciente) que ya no daba más y que olvidaría todo.
La mente es fascinante, y logra muchas veces concedernos las cosas que deseamos. La mía es como un agujero negro. Casi todo lo que estudié, los libros que leí, las personas que conocí, desaparecieron de mi memoria. Debo releer las cosas muchas veces para recordarlas. Hay una inmensidad de lagunas que no termino de cruzar, y no recuerdo lo que se encuentra en la otra orilla.
Solamente el año pasado (13 años después) pude volver a escribir. Se trata de un esfuerzo complejo. Me siento cómoda en esta especie de diario que escribo mes a mes –que me fuerzo a escribir– sin la certeza todavía de que mis palabras tengan completamente sentido. Pero de eso se trata, de que no hace falta que tenga sentido.
Mi libro de cabecera (está en italiano, qué le vamos a hacer) es Perdonare: l’imperdonabile e l’imprescrittibile, de Jacques Derrida. En este texto, el filósofo argelino propone que tal vez lo único que valga la pena perdonar es justamente lo imperdonable. No tiene sentido perdonar cosas monstruosas, pero a lo mejor tenemos que poner en cuestión que el perdón deba tener un sentido.
Yo no sé si perdoné o no al agresor, pero sé que pedí a quienes me ofrecieron soluciones contundentes y violentas que no lo toquen. No creo en la justicia. No quiero venganza. La única satisfacción que quiero es poder escribir, comenzar a estructurar un relato –inclusive de mi propia vida. Poder leer. Poder reír con descaro, y, aunque es algo paulatino, comenzar a recordar que me violaron cuando tenía 22. Suena tan crudo, escrito así.

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