Perros Azules

Este es un cuento de Renato De Marchi Moyano, dedicado a otro tipo de perros. Es parte del séptimo número de nuestra revista, y creemos que es una visión sumamente original del tema.

Perros Azules

Mis ojos estaban enrojecidos. No por el cansancio, sino por aquella alegría natural que hace que la vida sea mucho más cómica de lo debido. Pero, por otra parte, el paco que se disponía a arrestarme estaba todo menos jocoso. Perro de mierda.

Era un bellísimo ejemplar de pastor alemán. Se veía que había sido criado con amor y cuidado. En particular, se veía que había sido criado con cuidado para ser un hijo de puta apenas sentía que tenías más de veinticinco gramos en los bolsillos. Perro de mierda.

Me había bajado en la estación como todos los días, silbaba “Cani blu” de los “Impossibili”, cuando me encontré la sorpresa en el túnel bajo las rieles. Mierda, perros.

Busqué en mí toda la calma posible. “Dale, carajo, no te hagas pescar, tranquilo, son pocos gramos, sigue caminando como si no pasara nada, mantén la calma, dale, no se darán cuenta de nada, tranquilo, no habrá ningún proble…”

– Carajo, controle ese perro de mierda, por poco y me muerde.

Estoy jodido.

– Su carnet de identidad o licencia, por favor.

Ok, estoy realmente jodido. Tal vez podría escapar, si me apresuro lograré llegar al tren a tiempo y bajar en la siguiente estación. Sí, podría llegar incluso antes de que responda la primera patrulla de esos cerdos. O podría correr por las rieles. Mierda, si no fuera por esa mierda de perro que me alcanzaría en tres segundos.

Me encontré cara a tierra, con una rodilla sobre la nuca mientras me sugerían que coma el mármol. Tal vez reírme en su cara mientras le quitaba su bastón fue un poco excesivo. Pero el cojudo se hacía al pretencioso mientras el perro continuaba ladrándome. Cuando le dieron mis antecedentes por la radio, se sintió feliz de ponerme en la sombra por llevar un poco de hierba en los pantalones.

– Ustedes, mierdas comunistas, no saben hacer otra cosa que drogarse y joder la paciencia.

Perro de mierda.

-¿Cómo me llamaste, imbécil? ¿Cómo me llamaste? ¿Me dijiste drogado comunista? ¿Me llamaste drogado comunista, a mí? ¡Jajajajajaja! Y ahora ¡te robo el bastón y te hago saber quién manda!

Traté de quitarle el bastón, pero el pastor alemán fue más rápido.

 

Ahora estoy en el cuartel. Han llamado a mi abogado que ya está llegando. Mientras tanto, detrás de mí, un oficial se ha puesto un guante de látex, no parece contento.

-Ya que te haces al difícil, te haré el control sin vaselina.

Perro de mierda.

 Foto de Jhony Salguero

Foto de Jhony Salguero
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