Entrevista a Lili Orellana, voluntaria del centro de adopciones San Martín de Porres

– Comencemos con lo básico, dinos tu nombre, profesión y lugar de trabajo.

Me llamo Lilia Orellana Torrico, soy Licenciada en Ciencias Políticas, con Maestría en Ciencias de la Educación. Actualmente trabajo de forma independiente y en mis horas libres me dedico al voluntariado del refugio del Centro.

– Primero hablemos del Centro en términos generales. ¿Cuál es el objetivo del Centro?

El objetivo principal es el rescate, albergue, recuperación, adaptación y adopción de mascotas que fueron abandonadas o maltratadas.

– ¿Hace cuánto tiempo está funcionando?

El Centro nace un 14 de septiembre de 2005, bajo la iniciativa de la actual directora y propietaria del refugio, Rosio Sossa Salazar, ya son casi 8 años de trabajo.

– ¿Cómo se organiza el trabajo con los voluntarios?

Se divide en 4 tipos de voluntariado: el primero la limpieza del refugio; el segundo colabora en las campañas de adopciones y eventos para recaudación de fondos; el tercer grupo es denominado “voluntario por un día”; y el cuarto grupo está formado por veterinarios.

– A la hora de conseguir los recursos humanos, económicos y de infraestructura, ¿cómo lo hacen?

Los 4 grupos del centro se dedican a buscar y pedir ayuda ya sea vía redes sociales, amistades, familiares, compañeros de trabajo y organizando eventos, lo bueno es que siempre hay buena aceptación, pero no la suficiente para poder cubrir las necesidades del día a día que se tiene.

– ¿Cuál es o cuáles son las necesidades específicas del Centro?

La primera necesidad que se tiene, desde su fundación, ha sido tener un terreno propio, para poder construir un refugio acorde a la infraestructura necesaria. Siempre se estuvo en lotes alquilados; para esta gestión se está organizando un grupo denominado “pro-lote San Martín de Porres”, será una gestión para la recaudación de fondos, la compra y finalmente la construcción del nuevo refugio.

La segunda necesidad que se tiene son los medicamentos que constantemente son requeridos, ya sea por un nuevo ingreso en el refugio o algún perro que debe seguir algún tratamiento.

La tercera necesidad pero no menos importante, son los alimentos diarios.

– Además de perros y gatos, ¿se encargan de otros animales?

El Centro solo es para perros y gatos, actualmente no se cuenta con un espacio para gatos, pero cuando se tiene algún rescate se busca un hogar temporal para la recuperación y  que luego sea dado en adopción. Hasta hace 2 años tuvimos la oportunidad de ayudar a algunos animales silvestres, pero siempre se hizo la entrega a refugios especializados en esos animales.

– ¿Trabajan solos o también cooperan con otros centros u organizaciones?

Trabajamos solos y recibimos la ayuda de EBA – Bolivia, junto a su equipo de veterinarios.

– Cuéntanos cómo es un día normal en el Centro.

Muy temprano en la mañana, hacer la limpieza básica de las áreas comunes de los perros, luego la preparación de la comida, que toma varias horas; mientras tanto, lavar los utensilios, si es el caso, realizar alguna curación, pero lo más importante brindar el cariño que requieren las mascotas, que es lo primordial para que se adapten y logren confiar en las personas; finalmente el dar de comer, que puede llevar hasta 2 horas. Parece ser un trabajo sencillo, pero no lo es.

– ¿Cuántas campañas organizan y cuál es su periodicidad?

Mensualmente se organizan 2 campañas de adopciones en la primera cuadra del Prado (frente a la Plaza Colón), se las realizan el segundo y tercer domingo de cada mes, durante todo el año.

La segunda campaña de recolección de fondos se denomina Concurso Canino “Yo Soy tu Amigo Fiel”, la venimos desarrollando desde el año 2009, donde se convoca a la ciudadanía para que pueda disfrazar a sus mascotas y también hacerlas participar de una versión de Miss y Mister Perruno de la ciudad de Cochabamba; el evento se realiza  una vez al año.

Finalmente, a iniciativa de instituciones o personas naturales, organizan fiestas, de igual manera para recolección de fondos.

– Ahora hablemos de ti. ¿Qué te motivó a trabajar como voluntaria?

Principalmente fue mi amor hacia las mascotas, desde muy niña ya me sentía identificada con la ayuda que podría brindar, a lo largo de la adolescencia y vida universitaria solo me dediqué a estudiar, una vez ya establecida mi vida fue cuando decidí participar en el albergue para hacer el trabajo voluntario, además de querer aprender lo básico en primeros auxilios, el cuidado y manejo correcto de una mascota.

– ¿Cuál ha sido tu experiencia más satisfactoria trabajando como voluntaria?

Que la mayoría de las mascotas que rescaté en diferentes circunstancias hayan sido adoptadas, de igual manera el aprender cosas básicas de veterinaria para auxiliar en caso de emergencias.

– ¿Cuál crees que es el mayor reto y la mayor dificultad para lograr la adopción de mascotas?

El mayor reto es el educar a la persona que desea tener una mascota, un adulto muchas veces no quiere entender o no quiere tener tanta responsabilidad.

Una de las principales dificultades es dar en adopción a personas que no tienen casa propia, muchas veces tenemos el problema que un adoptante vive en alquiler o anticrético y en el momento de trasladarse muchas veces el nuevo dueño de casa no acepta mascotas o si se van a un departamento es prohibido tener mascotas.

– ¿Cómo te sientes cuando estás con tus mascotas?

En casa mis mascotas son todas adoptadas. Es una satisfacción única, por el mismo hecho de haberlas rescatado, al recibir sus muestras de cariño me hace sentir muy feliz, porque llenan el hogar con sus travesuras y sobre todo, sentir su agradecimiento, me hacen recuerdo que les di una segunda oportunidad de vida.

– Para finalizar, dinos cómo puede contactarse la gente con el Centro y qué requisitos son necesarios para formar parte del mismo.

Las personas que quieran colaborar con el Centro lo pueden hacer siendo padrinos de una mascota en específico o del refugio en sí con donaciones económicas o de diferentes objetos y alimentos; de igual manera pueden colaborar siendo voluntarios y estén en uno de los 4 grupos antes mencionados o bien adoptando una mascota, de ese modo se tiene un espacio para un nuevo rescate. Las personas que quieran contactarse nos pueden escribir al correo electrónico sanmartindeporrescbba@hotmail.com, nuestra página en Facebook Centro de Adopciones San Martin de Porres o llamar a los celulares 72292205 – 60391047

¡Muchas gracias por tu tiempo!

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Entrevista a Héctor Erick Sandoval Viscarra | Revista Punto Aparte

A continuación presentamos una entrevista a Héctor Erick Sandoval Viscarra, reportero gráfico, fotógrafo y músico de la banda Intercontinental Poopó. Es parte del quinto número de la revista, POP.

Banda Internacional Poopó

Foto de Héctor Erick Sandoval Viscarra

Entrevista a Héctor Erick Sandoval Viscarra

¿Qué instrumento musical interpretas?

Saxo y trombón

¿Por qué tocar en una banda y no bailar en una fraternidad?

No me atrae la idea de bailar, pero sí la de tocar, creo que es la diferencia que tenemos todos los humanos, a veces diferencias raras, pero ahí, en la diversidad y la tolerancia está el éxito.

¿Formas parte de esa banda hace mucho tiempo? ¿Hace cuánto?

Empecé en los carnavales del 2012, vale decir que es mi segundo año en la banda.

¿Cuánto ensayas para poder tocar en esta banda?

Generalmente utilizo entre una hora y media y dos horas diarias para poder ensayar.

¿Cómo se resuelve el tema de las distancias? Es decir, siendo que vives en Cochabamba, ¿cómo se organizan?

En realidad es algo complicado, la banda es de Oruro, yo radico en Cochabamba, así que mis ensayos se sintetizan en tener CD’s de la banda y con base en ellos ensayar en casa y pulir en alguna ocasión en que estoy en Oruro y podemos ensayar, o como se dice igualar.

¿Cuánto tiempo ensayan las coreografías?

Las coreografías están ya marcadas, se hacen algunos cambios sencillos que no son difíciles de realizar.

Nos comentaron que en general los músicos de bandas tienen algunos rituales, como serenar los instrumentos… ¿Qué cábalas existen?

La verdad, hasta ahora nunca vi algo de eso, creo que la base de la interpretación está en tener un buen instrumento, el mismo que debe estar flamante y muy afinado, el resto ya depende de cada uno.

¿Qué hacen después de tocar los instrumentos en el carnaval?

En carnavales la banda dobletea, hace dos presentaciones en la entrada del sábado de peregrinación y el domingo de carnavales. Este año 2013 entraremos como a las seis de la mañana con la Morenada Central Cocanis y pasado el mediodía con la Diablada Ferroviaria.

En ocasiones después de las presentaciones se va a la sede de alguno de los grupos, donde se comparte un almuerzo y experiencias del trayecto.

¿Existe algún tipo de rivalidad entre las bandas?

Yo pienso que es una rivalidad profesional de hacer que su banda sea la mejor, pero entre los músicos hay amistad, en diferentes oportunidades se comparte con todos e incluso se realizan presentaciones entre varias bandas tocando el mismo tema al mismo tiempo.

¿Qué es lo que más te gusta de tocar en la banda? ¿Qué sientes que ganas con esta experiencia?

Trombón, es un instrumento de hermoso sonido que, como cualquier otro, necesita pericia, destreza y mucho oído.

En mi caso, son sensaciones y sentimientos encontrados, es una conjunción de fe, amor al arte, a la música, placer, felicidad y, bueno, tantas cosas juntas que a veces es difícil de describir.

¿Qué gano? Mucho, como anteriormente decía, placer de interpretar nuestra música, música boliviana y, claro, música internacional; gano hacer de mi experiencia una forma de desestresarme y compartir con gente de música, con maestros de la música, gano sentirme bien y estar bien.

Muchas gracias, Héctor.

La única forma de construir es imaginar

En el centro de la revista Ñatitas publicamos un diálogo con Ramón Rocha Monroy, uno de los más queridos escritores cochabambinos y cronista de la ciudad. A continuación encuentras esta entrevista.

La única forma de construir es imaginar

El run run de la calavera nos lleva a un mundo lúdico de la muerte, del cotidiano, pero también es ir a un panorama de las costumbres de Cochabamba… ¿Fue tu intención escribirlo así?

Una solución fácil es ver el run run como una novela costumbrista, y no es así porque yo soy un escritor de covers. Así como hay bandas que hacen covers, tributos, este es un tributo a un escritor francés llamado Boris Vian. Además es un tributo, digamos no explícito… Mi hija Camila me dio la clave del asunto cuando, una vez, me dijo que en Alicia en el país de las maravillas está toda la narrativa contemporánea, y yo dije, “¡cómo vas a decir semejante barbaridad!”. Pero es completamente cierto, es decir ver el otro lado del espejo, ver el otro lado de las cosas. Ver la vida después de la muerte es un ejercicio vianesco, y además… En la segunda parte hay un personaje que es un loco que apellida Zabalita, en homenaje al Loco Zabala, que se da cuenta que esto es un libro y que ese libro no se puede caer. Entonces remonta hasta los inicios, y se encuentra con la primera letra, y luego se va encontrando con los personajes que le reclaman por aparecer demasiado poco o el olvido de sus deudos, luego se va a la última y se da cuenta que está encerrado en las páginas de un libro. Hay una intuición además sobre un hecho que para mí es magia pura: es el hecho de escribir y es el hecho de leer, porque cuando escribes estás reduciendo un mundo tremendamente colorido y abigarrado a un estampado de 28 signos en una superficie blanca, en una pinche mendiga página. Cuando lees estás recodificando eso y estás convirtiendo esa superficie blanca, con unos signos que parecen hormigas, en un mundo, en un mundo muchas veces más vital que el de los autores… Porque el Quijote es más vital que Cervantes.

Además hay un tributo explícito a Boris Vian. En medio de un velorio gigante, cuando todos los muertos ocupan la plaza con sus catafalcos, hay un pianocktail. Ese es un invento de Boris Vian, un tipo desquiciado que vivió solo 39 años. Se tocaba una melodía en jazz y salía un coctel, y en este no salen cocteles sino platos criollos. O sea, uno toca una cueca bien interpretada y sale un picante surtido.

Esas son las cuestiones que no quisieron ver los que deberían haberlo hecho. El jurado nos negó el primer puesto. Nos dio el segundo lugar y declaró el premio desierto, y el segundo premio compartido con René Bascopé, que escribió también sobre la tumba, una novela que se llama La tumba infecunda y cuando murió la publicaron. Pasó el año, y de la mía nada, entonces publiqué un aviso necrológico indicando la misa de cabo de año del run run de la calavera, porque ya era un año que había muerto y nadie la publicaba. Entonces me enviaron a este hombre del jurado que me dijo “la segunda parte es muy mala, ¿por qué no publicamos solo la primera?”. Como yo nunca he estado seguro de lo que hago acepté y entonces la primera edición -que es la que casi todos conocen- es solo de la primera parte. Esta otra, que es la del periódico, es completa.

Me llama la atención esto del pianocktail, porque de cierta manera es recordar otro elemento que pertenece a la tradición cochabambina, que son los restaurantes piano bares… Hay un elemento interesante, cuando aparece Sáenz se vuelca todo hacia ese urbanismo oscuro. No me suena tan oscuro, no Sáenz sino el urbanismo de Cochabamba. Somos mucho más diurnos, incluso en nuestros muertos; nuestra manera de festejarlos no es dentro de la oscuridad, sino dentro de un juego más lúdico, que se prolonga desde la tarde y termina recién en la noche.

Sí, es evidente. En este barrio, en esta misma esquina de la Perú y Tadeo Haenke, pasando la glorieta, había un gran pianista de chichería que se llamaba el Yaku Ujlla, o sea el que toma agua, ha sido compositor y un intérprete genial, y él es uno de los personajes de mi primera novela Allá lejos. Su hijo actualmente es comandante de tránsito, por si acaso, y efectivamente, uno de los personajes de esta novela es Sáenz. Pero evidentemente nuestra aproximación a la muerte es diurna, es festiva, es alegre.

Otra influencia que es innegable en el run run es la obra de Juan Rulfo, y otra más secreta es la de Elena Garro. Pedro Páramo es una obra mayor, sumamente mejor que esta (señalaba el libro del run run) pero es una obra grave, triste. Esta es una obra alegre porque los vallunos somos borrachos solares. Nuestras pilas funcionan a la luz del día y nos citamos alrededor de un plato, no nos sentamos a chupar nomás, no somos vampiros ni taparankus. Esa estética es prestada de ciudades frías como La Paz donde es bastante frecuente visitarse a la una, dos de la mañana, donde uno toca el timbre y la puerta está abierta. Son otras costumbres lindas, pero son otras formas de ver la vida a la Sáenz…

Hay un fragmento de Elena Garro, de esta gran mujer que figura en la antología de la literatura fantástica que hicieron Borges y Silvina Ocampo, y es una breve obra de teatro sobre un mausoleo en el cual hay movimiento porque van a bajar a un nuevo muerto de la familia, y los muertitos de abajo se acicalan para esperarlo. Las diferencias de edad son vianescas; hay una tía bisabuela que murió hace 200 años pero tiene 3 años y hay un bisnieto que tiene 40 años. Es evidente que algunos mueren antes y otros después, pero en el mundo de la muerte se encuentran y las edades pueden ser caprichosas o más imaginativas.

Justo como ha mencionado a Juan Rulfo… la hallo llena del realismo mágico que caracteriza a la literatura del siglo XX, pero en particular me llamó la atención la personificación de “cosas”, y lo mismo pasa en Potosí 1600 con el viejo, con el cerro. Me gustaría saber cómo es que personifica estos entes que, para el imaginario de las personas normales, no debería ser así.

Es un recurso dramático que se va imponiendo, uno no sabe en qué momento, pero siempre hay una influencia detrás. Por ejemplo, detrás de la figura del viejo, está la figura innegable de este gran artista que personifica al marqués de Sade en prisión, en la última película; y en el caso de Boris Vian hay este afán constante de ver el revés de las cosas, incluso de las calles. En La espuma de los días hay un rebautizo de las calles de París con otros nombres, y uno se pone a pensar qué se ha incluido por esto…

Yo creo que es un recurso dramático personificar a la historia del cerro en un hombre, en una persona… A veces me cuesta creer que el Potosí actual sea el mismo recinto, el mismo escenario de una burbuja de alegría, de felicidad extrema como cuentan los cronistas. En última instancia yo pienso que la peor maldición que le ha sucedido a Potosí es su cerro porque no les ha dejado más que problemas, no les ha dejado nada. Ahora que se está hundiendo es un problema para todos. Es una ciudad muy pobre, olvidada, iremos al festival de la cultura para darnos cuenta de que no hay la menor huella de ese pasado esplendoroso. La única forma de construir era imaginar. Algunas personas, cuando destaparon la plica y vieron que yo era el autor se desengañaron. La presidenta del jurado me preguntó cuánto tiempo me había tomado escribir, yo le dije “dos años”. Entonces se enojó porque, en una discusión previa, Néstor Taboada había dicho, “yo creo que hay que premiar esta novela porque es una vida consagrada a la investigación, al estudio del pasado de Potosí, yo me imagino que es un anciano escritor que ha dedicado su vida a revisar en los archivos y en todas partes este pasado esplendoroso, entonces hay que premiar el esfuerzo de toda una vida”, y se encuentran con que era yo y realmente se molestaron. Más aún porque me preguntan “¿cuántas veces ha ido a Potosí?”… No la conozco, ahora voy a ir a conocerla…

Y ahora, volviendo al run run, justamente esta misma personificación se ve en el personaje de la ñatita, ¿también hubo esa trayectoria de investigación sobre las costumbres o una suerte de cosas que se veían, que se vivían en ese momento…?

Es evidente esta referencia a la Catrina. Yo no hubiera podido escribir en absoluto el run run si no hubiera vivido antes en México, y si no me hubiera dejado sorprender por la presencia extraordinaria de la muerte como una presencia cotidiana que se da entre el primero y el dos de noviembre. México es una sociedad que tiene una lupa de 120 millones de aumento, que te permite ver no solo a esa sociedad sino muchas otras de América Latina. A partir de esa visión es fácil reconocer cuán próximos estamos, cuán próxima está la vida de la muerte, debe haber un celofán entre una y la otra.

En el caso de la Ñatita, hay un sueño que nunca olvido, en el cual se me presentó una mujer exactamente con esa descripción: no era una mujer desdentada vestida de negro y con una guadañota, sino que era etérea, vestida de blanco y que tenía una pequeña guadañita que le clausuraba sus castos pechos. Se presentó a los pies de mi cama y me ofreció la mano. Yo me levanté de inmediato para irme con ella y mi esposa me jaló del otro lado. En un momento fui disputado y ganó mi esposa, y al parecer no morí, pero me quedé muy triste. De esa nostalgia nació la Ñatita, con la que siempre he tenido una relación más bien humorística y cordial. Le puedo decir “Ñatita, haz de cuenta que no existo, déjame en paz hasta que llegue mi hora. Yo quiero aguantar 15 rounds, irme a duchar y luego prepararme para morir, pero no voy a morir por nocáut o por nocáut técnico, tengo que aguantar los 15 rounds”. Esa es una decisión que ojalá haya transado bien y ojalá me haya entendido la Ñatita.

Justamente te iba a preguntar sobre tu relación con la muerte…

Mi relación con la muerte es muy temprana y la conté en un libro que publicó la editorial El País, La cueva y la intemperie, confidencias del ojo de vidrio, porque yo nací muerto. Es un hecho. Me sacaron como pudieron para salvar a mi madre, que estaba en estado de coma, y a mí me botaron al basurero, técnicamente muerto. Felizmente mi tía Maruja se preocupó por mí. Entró, vio a mi madre en estado de coma y preguntó por el niño. Fue la única que se preocupó. Yo estaba botado en el basurero, me escuchó y tenía todavía el “tic tac”. Gracias a ella vivo. Yo pienso que en ese estado inicial, de la mayor indefensión posible, me agarré a puñetes con la muerte y le gané. ¿Qué más me puede pasar?

Ya fue el primer round…

Claro, y así al primer round conseguí que escape, y aquí estoy. ¿Qué más me puede pasar? Esa es mi relación con la muerte. En toda mi literatura hay una referencia a la muerte, es inevitable. Es inevitable, porque siempre ha sido una presencia constante.

Y en el cotidiano…, tú ya eres un hombre que ha vivido bastante, y es probable que varios amigos o personas cercanas se hayan adelantado un poco. ¿Cómo manejas esa pérdida?

A ratos -y a mi edad- la existencia parece insistencia. Yo creo que uno mide la proximidad de la muerte en la conciencia de la respiración y la conciencia del paso del tiempo, que son felizmente olvidos, porque si uno tuviera una conciencia constante de que está respirando se angustiaría y se moriría. Por eso tenemos una percepción de nuestra respiración cuando estamos enfermos, cuando nuestra respiración es pesada. También hay una conciencia permanente del paso del tiempo. Si nosotros hacemos un recuento del segundo tras segundo, no aguantamos un día. Felizmente nos olvidamos y la cosa va pasando. Hay momentos, sobre todo en la noche, donde uno tiene conciencia de su respiración y del paso de las horas, de los minutos… ahí es cuando más se aproxima la idea de morir, porque como tú dices muchos se me han adelantado; y no solamente mayores que yo; a veces bastante menores, como mi amigo Zappa, que era muy chico, y mucho más porque nuestro lema de jóvenes era “amigos viejos, amigas jovencitas”.

Hablando de eso, nos gustaría tener una panorámica tuya de los escritores jóvenes que has visto en Cochabamba.

Yo siempre he sido devoto seguidor de los jóvenes creadores. Hay gente de mi edad o mayor que yo que ve la cultura como un páramo y que viven añorando los tiempos pasados. Yo nunca he tenido nostalgia del pasado, tengo nostalgia del futuro. ¿Qué cosas vendrán? En esas cosas que están viniendo hay una presencia ineludible de los nuevos creadores. Me apasiona ver los momentos de ruptura, entre los hábitos de lectura por ejemplo, que es lo que a mí me atañe, y además los hábitos de escritura. He presentado libros de Sebastián Antezana, de Mauricio Murillo, de algún otro joven escritor, les he hecho notar cierta paralogización sobre lo que ellos escriben, y me dicen “bueno, eso es completamente cierto, pero en homenaje a la verdad debemos decirte que tú eres de los viejos el más próximo a nosotros”. Bonito elogio porque es la inquietud que yo tengo y creo que fundamentalmente yo siento las locaciones más definidas y las oportunidades de estudio más claras, y en esa medida la comparación es triste porque en mi generación todos somos autodidactas o la mayor parte y no vamos hacer de un defecto virtud. No voy a aconsejar a gente que sea autodidacta, más bien que agoten todas las formas de estudio, porque están dadas las condiciones. Cuando yo tenía que estudiar, la única posibilidad de tener un barniz de cultura era estudiar derecho, no había antropología, no había letras, a no ser alguna carrera muy cara en el exterior. Había que estudiar derecho, yo soy abogado por eso. Escritores más famosos como García Márquez o Vargas Llosa, hasta don Franklin Anaya, han sido estudiantes de derecho.

Yo creo que también nos tomamos demasiado en serio. Siempre cuento el ejemplo de Boris Vian. Él presento su novela La espuma de los días y no le dieron el premio de la editorial Gallimard. Era de lejos el ganador y tenía el apoyo de Maurice Merleau-Ponty y de Jean Paul Sartre, pero André Malraux, que estaba de presidente del jurado, se salió con su gusto y premiaron a un señor que se llama Jean Grosjean… Menospreciaron a Vian y eso fue un golpe muy duro para él. Entre varios golpes, a este quiero referirme: él lleva el manuscrito de El arrancacorazones… “no, tú escribes macanas, no podemos editar esto, más bien estamos necesitando una novela negra, pero solo tenemos una semana. Si sabes de alguien, danos”. A la semana aparece con unos originales de Vernon Sullivan, que tenía un perfil raro: era americano, era negro, vivía en el Bronx y era músico de jazz. Su novela, Escupiré sobre vuestra tumba, fue un éxito extraordinario. Sullivan se vendió como los dioses. De pronto un periodista le hizo una impostura “exclusivo, entrevista a Vernon Sullivan, el autor de Escupiré sobre vuestra tumba” y era mentira, porque Boris Vian en una semana había escrito esta novela, incluso se había inventado el nombre de Vernon Sullivan. Una vez que se supo, y pese a que se supo, él no vendía; pero publicaba como Vernon Sullivan y vendía como los dioses… entonces no hay que tomarse muy en serio.

Escribir de noche

Entrevista a Gabriel Entwistle, por Cecilia De Marchi Moyano

Gabriel Entwistle es un joven escritor chileno residente en Bolivia. Hace una semana ganó el primer lugar del concurso de cuento Franz Tamayo, uno de los más importantes del país, con su obra  “Forasteros en Flores”, que trata sobre la migración de bolivianos a la Argentina en tiempos de dictadura. Gabriel aceptó concedernos una entrevista.

¿Desde cuándo escribes?

Escribo más o menos desde los dieciocho, pero bastante esporádicamente. Cuando estudiaba en la facultad, empecé a preparar algunos textos de ficción, cuentos principalmente. Algunos se publicaron en Los Tiempos, otro en La Ramona, en El Germán Beltrán, el cual compila cuentos del Franz Tamayo del 2009. También en un número de La Lagartija Emplumada, la revista de la carrera de Literatura de la UMSA. Por otro lado, también escribo textos académicos vinculados a las ciencias sociales, pero eso se relaciona más con mi formación y actual trabajo. De hecho, en estos días, entrará a prensa mi primer libro, el cual trata acerca de migraciones universitarias chilenas hacia Bolivia. Saldrá a través de Verbo Divino.

 ¿Recuerdas tus primeros cuentos? ¿Cómo eran?

Sí, uno de los primeros lo presenté para un seminario de escritura en la carrera de Comunicación. Recuerdo que el profesor hubo de realizar un micro-concurso en aula, cuyo premio era una publicación en el suplemento literario de Los Tiempos. El cuento se titulaba “En mi cuarto espero”. Trataba acerca de un adolescente que oía la discusión, gradualmente más violenta, entre sus padres. Luego, publiqué en La Ramona, un cuento cuyo argumento se sostenía en las memorias de un hombre de casi treinta años, quien recuerda cómo era abusado sexualmente, durante su infancia, por un abuelo. Considero que esos textos, así como algunos otros, exploraban las patologías familiares y la crudeza que irrumpe o emerge en aquellos ámbitos que, ideal y teóricamente, suponen un abrigo íntimo.

 ¿Cuáles han sido tus principales influencias literarias? ¿qué libros consideras fundamentales?

De los latinoamericanos, me atraen los trabajos, entre otros, de Rodrigo Fresán, Roberto Bolaño, Ricardo Piglia, Pola Oloixarac, Alejo Carpentier. De la literatura de otros lugares me interesan mucho, entre otros, Susan Sontag, Neil Gaiman, Raymond Carver, Witold Gombrowicz, Leonard Cohen, Céline, Ítalo Calvino, Rabelais y, por supuesto, Cervantes.

Algunos libros fundamentales son: Beautiful losers de Leonard Cohen, Obras completas de Rabelais, El Quijote, Ficciones de Borges, Pálido fuego de Nabokov, Nuestros antepasados y Las ciudades invisibles de Ítalo Calvino. 2666 de Roberto Bolaño también es vital.

 ¿Tienes alguna rutina para la escritura? (¿tienes horarios establecidos, música, café?)

Lo cierto es que escribo muy poco y esporádicamente. Sin embargo, me gusta escribir por la noche, cuando hay menos ruidos y distracciones u obligaciones cotidianas. Pese a que me fascina la música, no puedo concentrarme del todo en el proceso creativo si me pongo a escuchar algo simultáneamente. Por el contrario, procuro que haya silencio. A veces tomo algo de café.

 ¿Cómo estás ahora? ¿Cuál crees que es el principal cambio en tu vida con este premio?

Estoy muy feliz con respecto al premio. Considero que el cambio más sustancial es que ahora el texto premiado será leído y circulará. Esto, bajo circunstancias comunes, es difícil de alcanzar, al menos en cuanto a formato físico se refiere. Por descontado, estoy contentísimo con el premio en metálico, pero que el texto sea distribuido y leído por una comunidad de lectores relativamente extensa, me satisface excepcionalmente. El premio ha colaborado a visibilizar mi trabajo. Por otro lado, ahora me siento con más confianza como para embarcarme en la escritura de algún proyecto más amplio.

(Foto: http://www.opinion.com.bo, Ramona)