Amores Perros | Perros

En el número dedicado a los perros decidimos que el único miembro del grupo que sabía de cerca sobre el tema era Perrini-Ini, nuestro precioso y acariciable peluche, por lo que le pedimos que se hiciera cargo de la nota editorial. Aquí van sus notas.

Amores Perros

Tuve que leer TODO lo que llegó para saber de qué escribir… aunque en el fondo sabía de qué tenía que escribir: perros, y todo lo que nos concierne: pelo, pulgas, ladridos, olernos el trasero, hocicos fríos y esa dependencia instintiva que nos hace ser los mejores amigos del hombre.

Me pone contento, muy contento, saber que la mayoría de los autores aman no solo a los perros, sino también al resto de las criaturitas del Señor (no sé quién será ese tal “Señor”, pero es como si fuera el amo de ustedes los humanos, pues tienen miedo de que los castigue si hacen algo malo, la única diferencia es que ustedes no tienen rabo que esconder entre las piernas).

Nuestra personalidad humilde nos hace personajes de diversas historias que, los humanos creen, son relatadas con absoluta certeza en sus palabras. Pero están mal, lo que describan es lo mínimo que pueden decir acerca de nosotros. ¿Creen que los gatos son los místicos? Ok, les acepto eso, pero somos los perros los guerreros, los leales, los mártires, los mensajeros, los héroes, los compañeros.

Y, justamente, el contenido de esta revista gira en torno de esa gran cualidad nuestra: ser compañeros de vida. De eso, ningún gato podrá jactarse, de ser compañero, de ser cómplice, de ser secuaz.

Entonces, los dejo para que lean historias perrunas (y también porque no sé qué más escribir… entiéndanme, no tengo dedos, es difícil) y se llenen de pulgas que les harán escocer el alma.

Perrini foto para editorial

Pequeña excusa a modo de presentación

Tenemos un problema. O mejor, lo teníamos. Cuando recibimos los textos para el número dedicado a la venganza, nos encontramos con estas cuatro joyas que están fuera de nuestros parámetros. Somos un tanto estrictos en cuestiones de extensión, ya que optamos por una revista ligera (sobre todo por el formato virtual). El problema es que estas pequeñas maravillas se pasaban del límite, y no por poco.

Luego de una larga negociación, decidimos que no publicarlas era algo imperdonable. Te las presentamos, oh, querido lector, en este nuevo formato para que puedas seguir disfrutando de la venganza por unos días más. Es que además de ser un plato que deba consumirse frío, tiene la ventaja que mejora con el tiempo y que no engorda.

Los editores

(Puedes descargar las apostillas haciendo clic aquí)apostillas 1

Te haré una propuesta | Venganza

Queridos amigos: a partir de hoy comenzamos a cargar en el blog los artículos, cuentos y otros que forman parte del sexto número de la revista, dedicado a la venganza. Hoy les proponemos la nota editorial.

Te haré una propuesta que no podrás rechazar

Vengarse. Vengarse. Uf, cómo no deslizarse dentro de este viscoso placer… En este número, antes que nada, queremos agradecer a todos los que nos permiten sublimar nuestros deseos de venganza en la gran pantalla. En particular, gracias a Quentin Tarantino, Alan Moore y David Lloyd por encontrar las palabras que nos hacen falta antes de consumar cualquier acto de violencia.

Y así cubro mi villanía con algunos trozos sueltos tomados de los libros sagrados y parezco un santo, cuando represento a un demonio. La venganza nunca es un camino recto. Es como un bosque, y es fácil perderse. Nuestra integridad no es gran cosa, pero es lo único que tenemos. Es la última pulgada nuestra. Dentro de esa pulgada, somos libres. Para aquellos que son guerreros, cuando se enfrentan en combate, el aniquilamiento del enemigo debe ser la única preocupación. Suprimir toda emoción y compasión humana. Matar a quienquiera que se ponga en el camino, aún si es el mismo Dios, o Buda. Esta verdad está en el corazón del arte de combatir. Mi padre era escritor. Te hubiera caído bien. Decía que un artista usaba mentiras para decir la verdad y un político, para taparla. Acabo de fabricar lo que hace 28 años juré no volver a crear. He creado una herramienta de muerte y lo hice con éxito. Lo hice porque filosóficamente estoy de acuerdo con tu objetivo. Puedo decir sin presunción que esta es mi mejor espada. Si en tu viaje los Dioses se interponen en tu camino, este acero los atravesará. Al principio, yo también creí que era odio. El odio creó mi mundo, me aprisionó, me enseñó a comer, a respirar. Creía que me iba a morir con tanto odio en mis venas. Pero entonces pasó algo. Me pasó a mí, igual que a ti. Tu padre dijo que los artistas usan las mentiras para decir la verdad. Sí, yo creé una mentira. Pero tú la creíste y encontraste una verdad acerca de ti. Lo que era verdad en la celda lo es ahora. Que perdone Dios, mi trabajo es concretarles una cita. Cuando la fortuna te sonríe al llevar a cabo algo tan violento y feo como la venganza, es una prueba irrefutable no sólo de que Dios existe, sino de que estás cumpliendo su voluntad.

Con la frente marchita

Queridos amigos: hoy comenzamos a cargar los artículos y cuentos que se publicaron en el tercer número de la revista Punto Aparte, Abuelos, que puedes descargar en pdf aquí. A continuación encuentras la nota editorial.

Con la frente marchita

Recordamos a nuestros abuelos. Los recordamos en cada gesto, en cada palabra, en cada movimiento. Ya se hicieron hace tiempo parte nuestra, porque somos hijos de nuestros padres que son sus hijos, y que aprendieron (queriendo o sin querer) la vida con ellos. Este número de la revista es un homenaje a nuestros antepasados. Hay muchos tipos de abuelos, y por eso queremos presentarte los que guiaron nuestras palabras:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.

El primer lunes del mes de abril de 1625, el burgo de Meung, donde nació el autor del Roman de la Rose, parecía estar en una revolución tan completa como si los hugonotes hubieran venido a hacer de ella una segunda Rochelle. En la bella Verona esto sucede: dos casas ambas en nobleza iguales con odio antiguo hacen discordia nueva. La sangre tiñe sus civiles manos. Por mala estrella, de estos enemigos nacieron los amantes desdichados: sólo su muerte aniquiló aquel odio y puso término a la antigua cólera. Nada sino la muerte de los hijos pudo llevar los padres a la paz.

Cuando leas esto, yo que ahora soy visible, me habré vuelto invisible. Entonces tú serás compacto, visible, y realizarás mis poemas, volviéndote hacia mí, imaginando cuán dichoso sería yo si pudiese estar contigo y ser tu camarada…

Llamadme Ismael. Hace unos años —no importa cuánto hace exactamente—, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Una tarde extremadamente calurosa de principios de julio, un joven salió de la reducida habitación que tenía alquilada en la callejuela de S… y, con paso lento e indeciso, se dirigió al puente K… Había tenido la suerte de no encontrarse con su patrona en la escalera.

-Navidad no será Navidad sin regalos -murmuró Jo, tendida sobre la alfombra.
-¡Es tan triste ser pobre! -suspiró Meg mirando su vestido viejo.
-No me parece justo que algunas muchachas tengan tantas cosas bonitas, y otras nada -añadió la pequeña Amy con gesto displicente.
-Tendremos a papá y a mamá y a nosotras mismas -dijo Beth alegremente desde su rincón.

Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.