La odisea, libro XVII | Perros

Este es un poema de nuestro querido Gabriel Chávez Casazola, uno de los mejores poetas de Bolivia. Nos mandó esta magnífica colaboración para el número dedicado a los perros.

La Odisea, libro XVII

Ese mendigo que, estopa en crisma ves llegar,
ese despojo
que Atenea ha vestido
y a quien nadie conoce, ya cerca de casa,
al final del camino iniciado
veinte años ha,
es, sin embargo,
(lo has descubierto con un temblor de tus orejas)
el mismo apuesto doncel que te enseñara
a cazar ciervos y liebres por el monte
en aquellas tardes de libertad
cuando eras raudo y tu cuerpo elástico
y no esta
cosa
que yace hoy sobre el estiércol
(estopa en pelo, despojo también tú).

Mas, sin embargo,
-con la certeza instintiva que da la amistad
que profesan los de tu especie, no los de la nuestra-
en este alto mediodía eres el solo capaz de reconocer
(ni Eumeo ni Filetio ni tan siquiera Telémaco )
al astroso que llega y menearle el rabo
en penúltima señal de alegría
(veinte años ha el camino)
justo antes de ser a tu vez reconocido,
esbelto galgo de ayer,
por Ulises que retorna a habitar lo que es suyo
y atravesar de parte a parte a los traidores
pretendientes
que te dejaban morir en el estiércol
porque les recordabas
al amigo incómodo que se llevaron (pero no para siempre, lo intuías)
los mares,
y al que creían ya morador definitivo
de esotra orilla
donde seguramente nos reencontraremos contigo,
Argos,
en alguna de tus formas y tus nombres
de invariable aunque múltiple
complicidad
con nosotros, pobres hombres,
que no te merecemos.

Foto de Jhony Salguero

Foto de Jhony Salguero

PERROS | Revista Punto Aparte, Número 7

REVISTA 7 PERROS Queridos amigos:

Les presentamos nuestro séptimo número de la revista, dedicado a los perros. Puedes descargarlo en este enlace: REVISTA 7 PERROS

Para la realización de la revista, colaboran muchas personas. Queremos presentártelas:

Comité editorial:
Cecilia De Marchi Moyano
Ariel Revollo
Lourdes Reynaga Agrada
Mayra Romero Isetta

Columnistas:
Ch’aki: Ariel Revollo
La maja en tacones: Mayra Romero Isetta
La loca de los gatos: Cecilia De Marchi Moyano
El revólver del cocodrilo: Iván Gutiérrez (talicho182@hotmail.com)
Amores perros: Perrini-ini (Mayra Romero Isetta)
El ojo crítico: Lourdes Reynaga

Articulistas invitados:
Alexis Argüello Sandoval
Renato De Marchi Moyano
Veronica Adriani
Gabriel Chávez Casazola
Mario Benedetti (contra su voluntad)
Lourdes Saavedra Berbetty

Fotógrafos invitados:
Alejandra Dorado Cámara
Andrés Herrera
Denis Toranzos
Jhony Salguero
Lesly Moyano
Marcela Paniagua Vargas
Mijhail Freddy Calle Ruiz

Diseño y montaje:
Renato De Marchi Moyano

Documentación y coordinación:
Mayra Romero Isetta

Edición:
Lourdes Reynaga
Mayra Romero
Cecilia De Marchi Moyano

Correctora en jefe:
Mariela De Marchi Moyano

Portada: Alejandra Dorado Cámara
Contratapa: Mijhail Freddy Calle Ruiz

Abuelos

abuelos11

Aquí está, nuestro hijo. Más que un hijo, es un abuelo. Esperamos que lo disfrutes. Puedes descargar la revista en pdf haciendo clic aquí: REVISTA 3 ABUELOS.

El zorro amansado y el mar de Nietzsche

Por Gabriel Chávez Casazola

Todos hemos escuchado por ahí aquello de que traducir es traicionar, pero raras veces tenemos ocasión de comprobarlo.  No son muchas las ocasiones en que –salvo un interés particular- podemos leer y comparar con detenimiento las diferentes versiones en nuestra lengua de un libro escrito originalmente en un idioma diferente.  Menores todavía son las posibilidades de que un lector promedio conozca otro u otros idiomas con la suficiente soltura como para poder apreciar el acierto o desacierto de una traducción determinada, sea considerada como un todo o en alguno de sus elementos específicos: un título, una frase, inclusive una palabra.

Hace algunos meses, una escritora y traductora que reside en Italia se interesó por una frase de Nietzsche que yo había citado en una carta: “Tranquilo es el fondo de mi mar, quién diría que lo habitan monstruos joviales”.  Al encontrar que estaba extractada de Así hablaba Zarathustra, ella quiso leer el libro y acudió a una versión italiana, pero páginas adentro se sorprendió al encontrar que en esa traducción los monstruos no eran joviales y sí extraños (strani): “Tranquillo è il fondo del mio mare: chi mai penserebbe che esso cela strani mostri?”.

Es más, en otras traducciones al italiano estos moradores de los abismos se tornaban graciosos (scherzosi), juguetones (giocherelloni) y hasta bizarros (bizzarri), y de paso también cambiaba sutilmente la cualidad del fondo del mar nietzscheano, ora tranquilo, ora silencioso, ora plácido.

La perla, sin embargo, la ponía una versión inglesa, publicada nada menos que por la Oxford University Press, en la cual los monstruos eran ¡deportivos!: “Still is the bottom of my sea: who would guess that it harbours such sportive monsters!”.

Como ni mi contraparte epistolar ni yo conocemos el alemán, ni el tiempo libre nos dio para tanto, la averiguación sobre la versión original quedó pendiente, pero los lectores que dominan esa lengua bien podrían pesquisar cuál es la frase original de Nietzsche y descubrir cómo finalmente eran –y acaso siguen siendo- los monstruos de su mar y el verdadero talante del fondo de éste.

No quisiera cerrar la columna de hoy sin citar otro caso, relativo a la ya clásica –y poética- traducción que hizo el diplomático argentino Bonifacio del Carril de Le Petit Prince de Antoine de Saint-Exupéry con el título de El Principito; traducción con la cual estamos familiarizados pues es la que más se reedita, aunque un coleccionista (en http://www.fragomeni.it) declara tener otras 57 versiones en nuestro idioma. Todas las que muestra traducen también el título y el nombre del personaje en diminutivo: El Principito, en lugar de El Pequeño Príncipe, lo que diferencia las versiones en español de las de otros idiomas: The Little Prince, Il Piccolo Principe, etc. (según puede verse en elpetitprincep.eu, aunque hay excepciones).

El caso es que en el capítulo XXI, el zorro le pide al Principito ser domesticado: –“Domestícame”, le dice, y ante la consulta de su interlocutor, debe explicarle que domesticar significa “crear lazos”. Poco después, dialogando sobre la remota rosa del Principito, el zorro postula que “uno es responsable para siempre de lo que ha domesticado”.

Casualmente llegó a mis manos la versión original, en francés, del libro de Saint-Exupéry.  Esperaba encontrarme, en el lugar que menciono, con el verbo “domestiquer”, pero no fue así.  El término que el autor emplea es “apprivoiser”, que según el diccionario que consultemos significa domesticar, amansar, familiarizar.  “Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé”, dice el zorro.

¿Cuál la diferencia de connotación entre uno y otro término? Alguien me explica que “domestiquer” se aplica mejor a los animales domésticos, a los falderos de toda la vida. En cambio, “apprivoiser” se emplea más para los animales salvajes, libres, que han sido o están siendo amansados. El zorro (como algunas rosas, como algunas mujeres, como algunos de nosotros mismos) una vez creados los lazos, será “apprivoisé”, pero no “domestiqué”. En español ese matiz se pierde.  Como se pierde, también, el espíritu de los monstruos si hacen deporte en el plácido fondo de los mares nietzscheanos.