FLOJERA | Revista Punto Aparte, Número 8

 

REVISTA 8 FLOJERA portada

Queridos lectores:

Aquí encuentras nuestro octavo número de la revista, donde quisimos hablar de uno de los grandes pecados: la flojera. Puedes descargarla haciendo clic en este enlace: REVISTA 8 FLOJERA.

Para lograr este número, nos colaboraron:

Comité editorial:
Cecilia De Marchi Moyano
Ariel Revollo
Lourdes Reynaga Agrada
Mayra Romero Isetta

Columnistas:
Ch’aki (Ariel Revollo)
La maja en tacones (Mayra Romero Isetta)
La loca de los gatos (Cecilia De Marchi Moyano)
El revólver del cocodrilo (Iván Gutiérrez)
Amores perros Perrini-ini (Mayra Romero Isetta)
El ojo crítico (Lourdes Reynaga)

Colaboran en esta revista:
Ramón Rocha Monroy
Jack N. Kennedy
Carolina Hoz de Vila
Alexis Argüello
Sergio Harb
Veronica Adriani
José Luis Claros López
El físico secreto

Imágenes:
Jota Gordillo (ilustrador)
Andrés Herrera
Lesly Moyano
Liz M. Mendoza
Katsunori Osoegawa

Diseño y montaje:
Renato De Marchi Moyano

Documentación y coordinación:
Mayra Romero Isetta

Edición:
Lourdes Reynaga
Mayra Romero
Cecilia De Marchi Moyano

Correctora en jefe:
Mariela De Marchi Moyano

Portada:
Jota Gordillo (El gato hidráulico)

Contratapa:
Lesly Moyano

 

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Perros Azules

Este es un cuento de Renato De Marchi Moyano, dedicado a otro tipo de perros. Es parte del séptimo número de nuestra revista, y creemos que es una visión sumamente original del tema.

Perros Azules

Mis ojos estaban enrojecidos. No por el cansancio, sino por aquella alegría natural que hace que la vida sea mucho más cómica de lo debido. Pero, por otra parte, el paco que se disponía a arrestarme estaba todo menos jocoso. Perro de mierda.

Era un bellísimo ejemplar de pastor alemán. Se veía que había sido criado con amor y cuidado. En particular, se veía que había sido criado con cuidado para ser un hijo de puta apenas sentía que tenías más de veinticinco gramos en los bolsillos. Perro de mierda.

Me había bajado en la estación como todos los días, silbaba “Cani blu” de los “Impossibili”, cuando me encontré la sorpresa en el túnel bajo las rieles. Mierda, perros.

Busqué en mí toda la calma posible. “Dale, carajo, no te hagas pescar, tranquilo, son pocos gramos, sigue caminando como si no pasara nada, mantén la calma, dale, no se darán cuenta de nada, tranquilo, no habrá ningún proble…”

– Carajo, controle ese perro de mierda, por poco y me muerde.

Estoy jodido.

– Su carnet de identidad o licencia, por favor.

Ok, estoy realmente jodido. Tal vez podría escapar, si me apresuro lograré llegar al tren a tiempo y bajar en la siguiente estación. Sí, podría llegar incluso antes de que responda la primera patrulla de esos cerdos. O podría correr por las rieles. Mierda, si no fuera por esa mierda de perro que me alcanzaría en tres segundos.

Me encontré cara a tierra, con una rodilla sobre la nuca mientras me sugerían que coma el mármol. Tal vez reírme en su cara mientras le quitaba su bastón fue un poco excesivo. Pero el cojudo se hacía al pretencioso mientras el perro continuaba ladrándome. Cuando le dieron mis antecedentes por la radio, se sintió feliz de ponerme en la sombra por llevar un poco de hierba en los pantalones.

– Ustedes, mierdas comunistas, no saben hacer otra cosa que drogarse y joder la paciencia.

Perro de mierda.

-¿Cómo me llamaste, imbécil? ¿Cómo me llamaste? ¿Me dijiste drogado comunista? ¿Me llamaste drogado comunista, a mí? ¡Jajajajajaja! Y ahora ¡te robo el bastón y te hago saber quién manda!

Traté de quitarle el bastón, pero el pastor alemán fue más rápido.

 

Ahora estoy en el cuartel. Han llamado a mi abogado que ya está llegando. Mientras tanto, detrás de mí, un oficial se ha puesto un guante de látex, no parece contento.

-Ya que te haces al difícil, te haré el control sin vaselina.

Perro de mierda.

 Foto de Jhony Salguero

Foto de Jhony Salguero

Venganza™ – Manual de instrucciones | Venganza

En la revista dedicada a la venganza, encomendamos a Renato De Marchi Moyano un documento especial, un manual de instrucciones sobre las armas para una venganza eficaz. Aquí encuentras este peculiar manual de instrucciones. Úsalo con cautela.

Venganza™ – Manual de instrucciones

Desde el inicio de los tiempos, el hombre siempre tuvo algo que decir sobre sus semejantes. Normalmente esto era debido a las (in)capacidades físicas o mentales de los demás, o a posibles discrepancias ideológicas o teológicas, o simplemente al hecho de que el mundo está demasiado lleno de idiotas. Algunos académicos, sin tener nada mejor que hacer, hipotizaron que la venganza es innata en el hombre, así sea física, psicológica o espiritual. Por esto es que me tomé la libertad de hablar al respecto con un experto que, visto el tema y su situación con la justicia, llamaremos D. Alighieri.
El experto en cuestión me dio mucha información sobre cuáles son los medios más eficaces, los precios, cómo fabricar, dónde comprar, cómo planificar y cómo disfrutar plenamente la venganza contra alguien.
Vista la amplitud, la precisión y el cuidado con que me fueron proporcionados todos estos datos, mi abogado, mi editor y un par de personas sombrías y con cara de mala fama me aconsejaron que evite contarles todo, para salvaguardar mi seguridad y mis antecedentes penales.
De todos modos, si han pensado en hacerse justicia con un arma de fuego, debemos dividirlas en tres categorías principales: las ligeras y semiautomáticas, las automáticas y las pesadas. Digámoslo sin tantos rodeos, las armas ligeras y semiautomáticas son las más adecuadas, tanto por la facilidad de uso como por el hecho de que pueden ser usadas a una distancia de seguridad, son fáciles de esconder y relativamente baratas. Si usamos un revólver podemos tener problemas al recargarlo, por lo tanto una buena semiautomática es la mejor elección. Debe recordarse, sin embargo, que estas armas son ruidosas, tienen algo de problemas legales y la mala costumbre de ensuciar mucho si son usadas a corta distancia.
Las automáticas son divertidas. La probabilidad de matar a alguien son bastante elevadas, la distancia desde la cual pueden ser disparadas es mucho mayor con respecto de las ligeras y el caos que producen puede facilitar una eventual fuga, pero su precio es alto, necesitan de mucha práctica y hay que enfrentar no pocos enredos logísticos y legales.
Las armas pesadas tienen un precio elevadísimo, pueden crear muchos problemas con las autoridades y la logística de la venganza, además del pequeño detalle de que no todos somos Rambo. Pero disparar y ver estallar su auto, sin duda, produce una enorme satisfacción.
Los explosivos merecen un capítulo aparte. Si tienen buenas nociones de química, los pueden preparar en casa, planificándolos con cuidado. Hay miles de tipos diferentes para escoger, son bastante eficaces y muy divertidos. Pero presentan una serie de insidias no indiferentes. Antes que nada hay que saber lo que se hace, de lo contrario quedarán pedazos tuyos hasta en el cielorraso. No todos los explosivos se encuentran en el supermercado, y normalmente tienen precios relativamente altos –además, para usar los “prefabricados” hay que evitar numerosas tribulaciones burocráticas y legales.
Si no quieren ensuciarse las manos, tienen una puntería desastrosa y no tienen suficiente guita para conseguir un arma de fuego, los venenos son una excelente alternativa. Son baratos, fáciles de encontrar o fabricar en casa, muchos nada más hay que recogerlos en el jardín. Son planificables, se puede siempre postergar su uso si las condiciones no son las ideales y, cuando los usas, la víctima de la venganza sufrirá como un perro. Pero debemos poder estar en estrecho contacto con la persona sobre la cual queremos derramar nuestra venganza. Un simple examen forense puede revelar el motivo de la muerte y la duración variable de la planificación puede hacernos renunciar a nuestros intentos de realizar justicia por mano propia.
Para quienes en cambio son irascibles y prefieren métodos más personales, las armas blancas son lo ideal. Por simplicidad las dividiré en grandes (de machete para arriba) y pequeñas (de machete para abajo). Las grandes presentan grandes problemas logísticos: si uno se presenta ante el enemigo con un hacha tal vez puede sospechar que no es para cortar leña. Además suelen ensuciar. Mucho. Muchísimo. Y no es seguro que tu víctima estire la pata. Pero si sabes cómo usarlas, la matas o la mutilas; en fin, le causarás un dolor de mierda. Y son bastante comunes, siempre que no decidas usar una espada o un hacha medieval.
Las armas blancas pequeñas son las más prácticas, fáciles de esconder, baratas, las encuentras casi en todas partes, puedes liberarte de ellas sin muchos problemas. Normalmente son la elección ideal si uno quiere vengarse de algo muy personal y, admitámoslo, se disfruta de verdad viendo a la víctima sangrar como un cerdo. Pero por otro lado las motivaciones muy personales pueden resultar un perjuicio. Uno se ensucia bastante y necesita tener agallas. Debemos recordar, además, que la víctima puede defenderse.
Por último quisiera recordar que todo es un arma en potencia. Desde una botella a una sartén, todo puede ser arma. Y están en todas partes. En fin, si realmente eres irritable y quieres ajusticiar inmediatamente a otro, basta mirar alrededor: ¡algo encontrarás! Y si quieres darte el gusto de pensarlo por un instante, son muchas las cosas baratas con las cuales despedazar huesos. Pero háganlo sólo si tienen el físico adecuado, y aun así recuerden que la persona de quien quieren vengarse puede siempre responderles. Recuerden, además, que si deciden usar una llave inglesa de 25 pulgadas, podría resultar complicado esconderla.
Quisiera recordarles, por último, que si quieren hacerse justicia con sus manos, deberán contar hasta diez, tratar de tranquilizarse y verán que se les ocurrirán mil otros modos para conseguir la añorada venganza. Personalmente pienso que hay modos mucho más creativos y eficaces que los violentos. Mi ejemplo preferido es la Divina Comedia, donde Dante se tomó la libertad de mandar al infierno todos los que le caían mal. Y si los recordamos aún hoy, es en general por méritos dantescos.
Espero que no deban nunca seguir estas recomendaciones. Por lo menos, no contra mí.

PERROS | Revista Punto Aparte, Número 7

REVISTA 7 PERROS Queridos amigos:

Les presentamos nuestro séptimo número de la revista, dedicado a los perros. Puedes descargarlo en este enlace: REVISTA 7 PERROS

Para la realización de la revista, colaboran muchas personas. Queremos presentártelas:

Comité editorial:
Cecilia De Marchi Moyano
Ariel Revollo
Lourdes Reynaga Agrada
Mayra Romero Isetta

Columnistas:
Ch’aki: Ariel Revollo
La maja en tacones: Mayra Romero Isetta
La loca de los gatos: Cecilia De Marchi Moyano
El revólver del cocodrilo: Iván Gutiérrez (talicho182@hotmail.com)
Amores perros: Perrini-ini (Mayra Romero Isetta)
El ojo crítico: Lourdes Reynaga

Articulistas invitados:
Alexis Argüello Sandoval
Renato De Marchi Moyano
Veronica Adriani
Gabriel Chávez Casazola
Mario Benedetti (contra su voluntad)
Lourdes Saavedra Berbetty

Fotógrafos invitados:
Alejandra Dorado Cámara
Andrés Herrera
Denis Toranzos
Jhony Salguero
Lesly Moyano
Marcela Paniagua Vargas
Mijhail Freddy Calle Ruiz

Diseño y montaje:
Renato De Marchi Moyano

Documentación y coordinación:
Mayra Romero Isetta

Edición:
Lourdes Reynaga
Mayra Romero
Cecilia De Marchi Moyano

Correctora en jefe:
Mariela De Marchi Moyano

Portada: Alejandra Dorado Cámara
Contratapa: Mijhail Freddy Calle Ruiz