La Epitumia del Panzón

Este es un artículo del primer número de nuestra revista. Juan Cristóbal Ríos Violand, cineasta boliviano y director de Ludocinema, nos presenta una semblanza de vida del “invitado especial” de la revista: Ron Jeremy.

La Epitumia del Panzón

Por: Juan Cristóbal Ríos Violand
(Mangueando internet y libros de la Biblioteca de Georgetown en D.C.)

Parafraseando a un filósofo griego, que en inglés se llama Timaeus, el latido del corazón señala la estimulación de los espíritus, mientras los pulmones enfrían al corazón para conseguir una sincronía entre el alma y la complaciente razón. La parte del alma que tiene apetito voraz para la comida y la sed está ubicada entre el diafragma y el ombligo. Y la tercera parte del espíritu, que está por todo el cuerpo y toda la epidermis, donde la opinión y la razón no existen, provoca que los apetitos del cuerpo no estén relacionados al eros, sino a la epitumia animal, que no seduce ni encanta, sino que devora y se sacia mediante un tacto lascivo que satisface, pero solo temporalmente. El eros está en la razón, la epitumia en el cuerpo, en la grasa, en los agujeros, especialmente para el panzón favorito del mainstream porn gringo, Ron Jeremy. Esa epitumia animal de comida, sexo, fama y diversión llevó a Ron a exacerbar las pasiones y simplemente gozar por gozar y ser compensado por ello, because money talks, always. Hedonismo pop, sin conciencia ni culpas, simplemente como el panzón lo señala: “Porn is just harmless fun”.

 

Una escena azarosa en el internet. Un video porno. Ante la presión de los padres, una pequeña adolescente filipina necesita de un entrenador que la ayude a bajar de peso y estar en forma. Su entrenador, un colosal hombre de bigote asincrónico y con ligeros tintes porno terroristas la ayuda en su cometido. El ligero roce y tacto sutil entre los personajes, no dura ni 10 segundos. La filipina después de muy poco ejercicio cede a los deseos de su entrenador, y ambos experimentan tactos voraces que duelen, que dominan y que forman parte de esa extraña costumbre americana, la satisfacción inmediata, el morbo fast food y, bueno, el ombligo de Jeremy que es deforme y grotesco es proporcional a la epitumia que lo domina. Ron Jeremy es un bufón de ligera calvicie y gordura obtusa. Sin embargo, es su seguridad y su peculiar sentido del humor lo que nos impresiona, cuestiona y en algunos casos atrae. Jeremy es el ejemplo de los controversiales ganadores del american dream liberal. Mucha gente en Estados Unidos no sabe el nombre del Gobernador de su Estado, tampoco cantará más allá de las primeras frases de su himno nacional, pero sí habrá visto, alguna vez por lo menos, las golosas escenas del panzón, y más de una centena de obesos adictos al McDonaldshabrán deseado tener su suerte. Recuerdo un intenso debate, cuando unos activistas religiosos pop, denominados la Iglesia XXX, denunciaban el daño de la pornografía en la vida americana. Ron Jeremy defendía su oficio con coherencia, argumentando que el mismo nivel de objetivización de la mujer se veía no solo en la pornografía masiva, sino en los videoclips de Britney Spears, pero sin penetración, sin simulación de tacto epitúmico y epidérmico. Porque el porno es tacto, del engolosinado pero tacto al fin. Porque para ser obsceno, se requiere valentía y el Panzón es consciente de la doble moralidad de los gringos. Sin embargo es la contradicción la que ilustra la vida de Ron. Empezó actuando en películas porno al no conseguir ningún trabajo como actor en Nueva York. Más adelante, se casó y fue a la universidad a estudiar un máster en educación especial, y hasta trabajó de profesor sustituto. Fue el santo y el pecador, una especie de San Agustín light, pero con sobrepeso. Su carisma y buena onda lo llevan a debatir y defender el porno y hacerse amigo de Graig Gross, el famoso pastor de la XXX Church. Incluso, cada vez que debatían, cenaban juntos; claro está que la XXX Church siempre pagaba, dado que Jeremy no tenía el tacto para compartir la cuenta, su tacto estaba para otros apetitos.

TACTO | Revista Punto Aparte, número 1

¡Lo logramos! Conseguimos terminar nuestra primera publicación… Se trata de una revista virtual que puedes descargar pinchando en este enlace: Revista Punto Aparte – número 1: TACTO*. Esperamos tus comentarios.

* Este primer número fue posible gracias a:

Comité editorial:

Cecilia De Marchi Moyano

Cecilia Lourdes Romero Mérida

Mayra Romero Isetta

Ariel Revollo

Columnistas:

En bañomaría, Cecilia L. Romero Mérida

La columna de Jota, Jota Gordillo

Ch’aki, Ariel Revollo

La maja en tacones, Mayra Romero Isetta

La loca de los gatos, Cecilia De Marchi Moyano

El revólver del cocodrilo, Iván Gutiérrez (talicho182@hotmail.com)

Amores perros, Perrini-ini (Mayra Romero Isetta)

El ojo crítico, Lourdes Reynaga

Ilustraciones:

Jota Gordillo

Invitado especial: Ron Jeremy

Diseño y montaje:

Comité editorial

Cecilia De Marchi Moyano

Documentación y coordinación:

Mayra Romero Isetta

Edición:

Cecilia L. Romero Mérida

Una idea original de Punto Aparte

Email: puntoaparte.contacto@gmail.com